PATRIMONIO INMATERIAL

La creatividad es intangible, pero le da forma a una sociedad.

Tradiciones, música, danza, teatro, cultura popular: apenas algunos de los múltiples ejemplos de las habilidades humanas y del conocimiento universal que, de generación en generación, transmiten identidad y continuidad en las sociedades.

La UNESCO también vela por estas manifestaciones a lo largo y ancho del mundo, y las tres listas que lleva la organización (Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, Patrimonio Cultural Inmaterial que requiere medidas urgentes de salvaguardia y Registro de Buenas Prácticas de Salvaguardia) contemplan casi 600 formas de prácticas, saberes, técnicas y expresiones de 131 países: desde la rumba cubana hasta la medicina tradicional china, pasando por el control de riesgo de aludes en Austria y Suiza o la cultura del sauna en Finlandia.

TANGO

Expresión genérica de una tradición que comparten Uruguay y Agentina, el tango integra desde 2009 el registro de Patrimonio Cultural Inmaterial de la UNESCO.


Hijo de las clases populares de Buenos Aires y Montevideo, dos capitales a orillas del mismo Río de la Plata, el tango conjuga música, danza y poesía. Es una manifestación cultural urbana propia de una región y de una época en la que confluyeron inmigrantes europeos, descendientes de esclavos africanos, gauchos llegados del campo y criollos nacidos en la ciudad.

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PATRIMONIO CULTURAL INMATERIAL
Desde sus origenes en el siglo XIX a su renovado presente, el tango siempre ha sido un animador ciudadano y barrial por excelencia: de las milongas a los cafés, de los clubes sociales a las estaciones de radio, del patio del conventillo a las grandes salas teatrales. La comunidad tanguera, viva y pujante en nuestros días, incluye entre otros a músicos y compositores, bailarines profesionales y aficionados, coreógrafos y profesores, orquestas y cantantes.
El tango es un ejemplo de sedimentación cultural y constituye un muestrario excepcional de la transformación de una sociedad en sus diversas etapas. Transmitido empíricamente de generación en generación, ha sobrevivido al paso del tiempo y de las modas. Está grabado en el ADN de dos ciudades y testimonia su identidad y diversidad.

CANDOMBE

El candombe y su espacio sociocultural, concebidos como una práctica comunitaria, integran la lista del Patrimonio Cultural Inmaterial de la UNESCO desde 2009.


Nacido en el seno de una veintena de comunidades africanas que fueron traídas a América del Sur como población esclava, el candombe fue la música, la danza y la expresión religiosa más significativa de ese colectivo.

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Esa vieja tradición de origen negro superó todas las barreras, venció el paso del tiempo y, contra todo pronóstico, sigue impregnando hasta hoy la cultura uruguaya, imponiéndose como una de sus expresiones musicales más celebradas, elocuentes y distintivas.


Aunque encuentra su momento de mayor visibilidad durante el desfile de Llamadas que se celebra cada carnaval, el candombe está vivo y presente en los barrios de Montevideo todo el año.

Tres de ellos, Sur, Palermo y Cordón, con sus distintivos “toques”, hacen vibrar a su manera los tres tambores que ejecutan el candombe: piano, chico y repique. Esa forma singular con la que cada barrio hace sonar las lonjas constituye su seña de identidad y les permite distinguirse y dialogar a la vez.

Decenas de comparsas y un variopinto puñado de personajes que evocan las viejas tradiciones de origen africano completan el elenco de esta práctica entrañable para los uruguayos. El candombe es una fiesta popular, una manifestación de la memoria y un hábito arraigado en la vida cotidiana de la ciudad.